jueves, 11 de julio de 2013

MI CACHITO DE CIELO

(Xhevdet Bajraj, El tamaño del dolor, México: Era/Conaculta/Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 2005).

Todos hemos vivido, o viviremos, un dolor que nos sobrepase y nos sumerja en una densidad gelatinosa. Después de esta revolcada algunos lograrán ponerse en pie, pero otros no dejarán de tropezarse. No dudo que los diversos resultados de una experiencia trágica dependen del carácter de cada quien, pero creo que también las circunstancias y la suerte influyen en la actitud que tomemos ante las calamidades.
Quienes expresan lo que vivieron tal vez experimentan alivio al desechar la sentina que los asfixiaba. El tamaño del dolor, un poemario sobre las vivencias y memorias de la guerra de Kosovo, nos enfrenta a la preguntas de ¿cómo leer y escribir acerca de los poemas que nos cuentan desastres?, e ¿importará en nuestro comentario el hecho de que el autor escriba en una lengua que no es la de su nacimiento? Por supuesto, sólo la lectura del texto, de lo que nos dice y de cómo lo hace, nos dará las respuestas.
En El tamaño del dolor de Xhevdet Bajraj las características epitextuales mencionadas no merman la calidad literaria de la obra sino que la sellan con un tono opaco e imágenes deslumbrantes en verso libre. Porque este libro nos acerca a una voz que describe la angustia cotidiana de vivir en guerra, leer El tamaño del dolor es transitar por un túnel iluminado, de cuando en cuando, por ráfagas de luz; pero sobre todo, es recordar que hay realidades de pesadilla: “Mi sueño [el asalto a su casa durante la noche y la impotencia del soñante para defender a su esposa y a sus niños] vigilia de quién era” (32).
Imágenes que, aunque abstractas, nos conmueven. Aquí varios fragmentos: “el aliento del diablo / hace palidecer los colores del día” (20); o estos de “Asesinos en serie” donde se describe la mañana posterior al día de la ocupación: “Llega la mañana vestida de blanco / Como la vieja bailarina borracha / Recoge por las plazas palomas asesinadas / La gente despierta despacio / Quien no se orinó en el sueño / Se orina ahora” (22); o como la escena en que un niño protege el cuerpo de su padre para evitar que lo golpeen: “Dejó atrás su infancia asesinada se arrojó sobre su padre / Los negros toletes se quedaron en el aire como ramas estiradas de la muerte…” (27).
Y tal vez, del mismo modo en que el niño defiende al padre, la voz lírica escuda al niño de la realidad exterior dejándolo soñar: “Sonríes en sueños / Mi pequeño mi único / Afuera cae nieve / Que calienta las tumbas nuevas […] Si tu abuelo es un perseguido político / Tú sueña que te toma en su regazo / Si han echado a tu padre del trabajo / Tú sueña el beso el chicle que te traje / Si tu mamá no puede titularse / Porque cerraron la universidad / Tú sueña su bata blanca / Su rostro de ángel / Olvida aviones policías muertos apaleados / Tú aún no has cumplido cinco años mi pequeño / Tú tienes derecho a soñar /Soñar / Soñar/ Soñar /Maldita sea” (31).
Aunque el tono sombrío cambia poco a poco conforme nos acercamos al final del libro y la experiencia de vivir en México aflora en los textos: “A la salud de mis padres / A veces bebo tequila / Fuerte como lágrimas / Para quitarle la sed / A mis versos” (94), o “Domestico versos salvajes / Y los siembro en el fondo del río / Para que cuando llegue mi última noche / Broten sobre mi tumba / Se entiende… / Si todavía tienen / Güevos” (95); en El tamaño del dolor la voz lírica aún está exiliada y por esto escribe: “El tamaño del dolor / Tiene mi talla” (100).
El tamaño del dolor es un poemario de la alienación que produce la violencia, así como de la presión de los horrores vividos. Es también el intento del autor por salir de esa barranca con versos que le permitan limpiar el cielo de sus recuerdos, para poder escribir sobre otros temas y en otro registro: uno que se vislumbra en esos poemas de México, en los que habita el humor y con los que, lentamente, se va dispersando la tormenta: “Yo / Yo bien sé lo que busco / Hasta morir en el escenario abierto del teatro de la calle / Quiero luz / Quiero libre mi cachito de cielo” (93).

Puede leer otras reseñas acerca de la obra de este autor en Periódico de Poesía.
Sobre El tamaño del dolor, en: http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=110&Itemid=81 , y una excelente de Héctor Carreto sobre Temporada de las flores tristes. Tezcatilipoca Blues, en:
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1465&Itemid=81

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