en todo caso respiro mientras siento caer las últimas gotas y veo las figuras del azulejo:
pongo dos mamilas: las lleno de agua hervida y las tapo, y dispongo el racionador con la leche en polvo exacta para cada una
y me voy a
pero ya estoy cansado y si mis ojos van a sostenerse deben hacerlo apoyándose en muletas recargadas entre los párpados
martes, 13 de agosto de 2013
domingo, 11 de agosto de 2013
Ya no soy niño, aunque me tiemblen las piernas algunas ocasiones y actúe irracionalmente con frecuencia. Del café al cabeceo, al potro de la silla atado, mis ojos van entre las letras: entrevistas a Octavio Paz que cotejo para su reedición. Me duelen ya la manos de aferrarme al asiento, esa borrosa patria de las pompas.
Yo no puedo ir a leer, el texto al que le traigo ganas, hasta que junte en una página las moscas que duermen en la tarde.
Yo no puedo ir a leer, el texto al que le traigo ganas, hasta que junte en una página las moscas que duermen en la tarde.
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